Shwenke y nilo vol 1


Shwenke y Nilo Volv1
Nelson y Marcelo, dúo valdiviano, que con sus apellidos dan nombre al grupo, son una verdadera oda a la simpleza, a la sencillez, a la escala humana, a la música lejos de reflectores maquillajes y parafernalia de la industria musical. Hoy solo nos queda Marcelo, Nelson perdió la vida en un trágico accidente. Sin embargo en la memoria siempre resuenan ambos nombres como en simbiosis auditiva.
Tan sencilla es la propuesta de este dúo, que además de nombrarlos con sus apellidos, decidieron bautizar sus álbumes con un simple numeral. La foto de ambos como quien se toma un retrato con los amigos esperando una peña o una fogata con su guitarra de palo les bastaba para dejar clara su propuesta.
Pero no se confunda estimado lector. La sencillez en ningún caso es sinónimo de mediocridad compositiva o de letras torpes. En este volumen uno tenemos al menos 4 o 5 canciones que constituyen verdaderos himnos cantados a la memoria, a la intimidad, a la injusticia, al dolor de un pueblo aplastado por una tiranía sangrienta en plena década de los 80s.
Recomiendo tres canciones de las que no diré nada, solo mi recomendación para que después de leer este capitulo, abra youtube, búsquelas en Spotify o consígalas a un melómano amigo. La honestidad y convicción de quieren y no puedo, la melancólica oda de nos fuimos quedando en el silencio. Y la intima llamada a gritos de entre el nicho y la cesárea .
Pero si me detendré en dos temas, imposibles de ser ignorados. O imperdonables para quien escuche esta hermosura, mezcla sencilla de guitarra, algún teclado por ahí, percusiones simples y poesía, mucha poesía.
El Viaje. Obra que efectivamente se constituye como un viaje, entre la miseria del paisaje de esa desoladora y oscura cotidianidad del año 1983, con tiranía, pobreza, mentira en las noticias dirían fiscales adhock, de manera mas rabiosa. Con la tele diciendo que llueve mientras nos orinaban. El viaje pide permiso, violentamente con la palabra, para decir la verdad, que había quienes no creían esa truculenta realidad, el cerco de la felonía tapando el hambre de los niños.
Lluvias del Sur. Un tratado de matriohistoria escrito con poesía y cantado con corazón, llueve sobre valdivia, sobre Curiñanco, llueve y las sopaipillas, la señora maría, el mate. Llueve y muestra al los pueblos del sur, donde el verano prepara el invierno, donde nos perdemos en la vegetación y nos refugiamos en el calor de una salamandra. Como un nortino que vivió unos años en aquel sur, el de invierno, agreste y frío, pero cálido en el corazón de sus personas, esta verdadera sinfonía de gotas y goterones me lleva a la nostalgia, a recordar partidas, y atesorar los recuerdos y no olvidar el sabor de los digüeñes.
Nunca termino de convencerme el pate vaca, canción muy de otro contexto, como casi agregada a la fuerza, pero aún así este es un gran disco, si en vez del pate vaca hubieran tenido ahí datos de la unicef sería un disco pódium para la música chilena.

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